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CASOS REALES

Paco Pajín. Hospitalet de Llobregat
Por mi trabajo no tengo tiempo para ir a ver un abogado, además de que me daba mucha pereza este asunto, y se iban acumulando los meses sin cobrar del inquilino. Un amigo me recomendó esta gente, contacté con ellos, y todo fueron facilidades. Les envié la documentación por mail y un tiempo más tarde recuperaba las llaves de mi casa y me pagaban lo que me debían de alquiler y del abogado. He quedado muy satisfecho y lo recomiendo a todo aquel que tenga un inquilino que no le paga.

Lluïsa Folguera. Sant Julià de Vilatorta.
Tengo la casa que heredé en el pueblo de mis padres, y como no iba nunca la tuvimos alquilar a alguien que en principio parecía de confianza. Pronto dejó de pagar y me daba todo tipo de excusas que yo, toda ingenua, me las creía, así que le iba dando tiempo. Todo este asunto me causaba mucha angustia y no sabía qué hacer. Mi hijo encontró estos abogados por internet y concertó una cita gratis ellos, que sin ningún compromiso por nuestra parte nos explicó con todo detalle cómo funciona esto de los desahucios. En el momento en que puse este asunto en sus manos me relajé porque se ve que son gente competente, que sabe lo que hay que hacer. Poco más tarde recuperé las llaves de mi casa, cobré lo que me debían de alquiler y lo que había pagado de abogados.

Miquel Llovera. Reus.
Mis padres tienen un piso en propiedad y lo alquilaron a una familia para completar la pensión que reciben de la jubilación que apenas les da para vivir, pero un buen día esta família dejó de pagar. Como mis padres son muy mayores no quería que se preocuparan demasiado, así que buscando en internet encontré Desnonaments.com y ellos se encargaron de todo.

Poco después, cuando los inquilinos recibieron la denuncia, ellos mismos devolvieron las llaves a cambio de que les perdonaran una parte de lo que debían.

Marius Pineda. Barcelona.
Tengo un piso alquilado desde hace muchos años y nunca había tenido ningún problema, pero fue cambiar los inquilinos y aquello se convirtió en una pesadilla. Me pagaban tarde y mal, y encima recibía constantemente quejas de los vecinos porque hacían ruido y tenían un perro que ladraba dia y noche. Intenté llegar a una solución amistosa, incluso les ofrecí perdonarles lo que me debían a cambio de que se marcharan voluntariamente, pero no había manera, eran unos auténticos incívicos. Llegó un momento que no quedó otra alternativa que echarlos a la fuerza. Mi hija encontró este despacho de abogados en internet y lo puse en sus manos. Ellos se encargaron de todo, fuimos a juicio y poco más tarde la policía les echaba a la calle, perro incluído, y yo pude recuperar mi propia casa. ¡Qué descanso!